Digo algo y me pasa lo contrario. Se programa algo muy bueno, no me contengo, lo digo ¿y qué pasa? nada, no pasa. La visión realista me funciona para ayudar a la gente pero no para ayudarme a mí. Pareciera que a la gente le llueve la gente y yo vivo en el desierto, quizás a veces divague y crea ver algún oasis, pero es divagar. Aonque no parezca a mi me importan todos pero yo a muy pocos. La sociedad se desvive por socializar mientras yo me desvivo por la privacidad. Todos aman el arcoiris cuando yo muero por una tarde gris. La humanidad disfruta el desorden, ¿y yo? pretendo que mi vida encaje perfectamente pieza con pieza como un tetris. A la gente le gusta el quilombo, yo prefiero la armonía, pero si hay guerra que sea a cortar cabezas. Yo prefiero la musica con un sentido, un sentimiento más ayá de si está de moda o a la gente le gusta o no; ¿Y qué les atrae a los sin cabezas del futuro? la melodía centroamericana, cuyo sentimiento es basicamente el de los aparatos reproductores de ambos sexos. El jurado defiende al heterogay, yo defiendo al transparente, al que tiene los huevos suficientes para enfrentar al mundo, que al fin y al cabo el mundo es una manada de idiotas. Soy lo suficientemente normal o lo suficientemente rara como para no poder encontrar un complemento que mire a travez de todo y prefiera intercambiar ideas en vez de realizar el coito con una persona de dos dedos de frente.
El mundo está al revez. Quizás yo esté al revez. O tal vez seamos todos un planeta diferente con un eje disparado sin rumbo.
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